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Museo de Arte Moderno Casa de la Cultura

Londres, El Campestre, 35080 Gómez Palacio, Dgo.
Tel.-871 714 0711


Hablar de la colección del Museo de Arte Moderno de Gómez Palacio Dgo. , es hablar de dos momentos fundamentales de la historia del arte mexicano del siglo XX EL Muralismo Mexicano y la Ruptura. Dos movimientos que se contraponen y a la vez se complementan en el panorama de las artes plásticas.
Por un lado el muralismo nace de la necesidad de poner el arte al servicio del pueblo Mexicano post-revolucionario. El llamado del ministro de educación José Vasconcelos, durante el gobierno del Gral. Obregón, pretendía reunir a los mayores artistas de la pintura mexicana, para entregarles los muros de los edificios públicos, donde inspirados en las pinturas de los conventos del siglo XVI, la pintura de pulquerías, el arte popular y el pasado indígena, generaran una pintura que enseñara al pueblo mexicano, en aquel tiempo en su mayoría analfabeta, la historia de nuestro país. Al llamado respondieron entre otros, Orozco, Rivera y Siqueiros, cuyo prestigio cruzó las fronteras, produciendo murales, en Estados Unidos, Chile y Argentina.



El muralismo se constituyó por lo tanto en un instrumento poderoso de educación política, creador de símbolos plásticos, que influyeron en la creación de la simbología nacional. Xavier Guerrero nacido en san Pedro de las Colonias, ayudante determinante de Diego Rivera en la configuración de sus primeros murales está representado magníficamente en el museo con su obra América Latina.

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La llamada segunda generación de muralistas está representada por las magníficas obras de la Coyolxauhqui de Jorge González Camarena y los Danzantes de José Chávez Morado. Mención aparte merecen las obras con temática circense de la gran pintora María Izquierdo, donde lo popular y lo lúdico se amalgaman para crear obras de singular belleza. Ante la lapidante frase de Siqueiros No hay más ruta que la nuestra, las jóvenes generaciones de pintores mexicanos comenzaron a protestar. El muralismo a fuerza de repetirse comenzó a agotarse y la muerte de Orozco acaecida en 1949 puso de manifiesto en término de un ciclo en la plástica nacional. La llamada generación de la Ruptura, representada por Cuevas, Gironella, los hermanos Coronel y Felguérez entre otros, buscaba superar el nacionalismo retórico gestado por la repetición de las gastadas fórmulas de la escuela mexicana de pintura y poner al día al arte nacional, a través de la influencia del arte en boga en Estados Unidos, con corrientes como la abstracción, el expresionismo o inclusive el pop art.
Gironella el artista mejor representado y núcleo de la colección del museo, retoma la pintura española de Velázquez o del Greco creando nuevas versiones de obras capitales como las Meninas o El entierro del Conde de Orgaz, esta última obra inspiró la composición de la monumental pintura El enterramiento de Zapata y otros enterramientos. Por otro lado con Felguérez asistimos al desarrollo y consolidación de la abstracción, mientras con García Ocejo,a lo lúdico, fantástico y surrealista que se amalgaman en la obra Theda Varela, finalmente la obra de Xavier Esqueda, Mutaciones, nos transporta a un mundo fantástico, con reminiscencias cubistas.


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